martes, 9 de abril de 2013

Reseña de Calle Berlín, 109 de Susana Vallejo, en Fantasymundo

Bueno, pues mientras esperamos que llegue el ISBN para que Calles de Chatarra entre en imprenta, he retomado mis labores como reseñador. Y con una novela que me ha resultado muy entretenida Calle Berlín, 109 de Susana Vallejo.


Portada de Calle Berlín, 109, de Susana Vallejo "(...) La novela comienza en un bloque de viviendas en un barrio obrero de Barcelona. En principio, se nos presenta a los personajes y el piso en el que viven, de tal forma que la impresión de las primeras páginas es que nos encontramos ante una suerte de 13, Rúe del Percebe, como el tebeo de Francisco Ibáñez. Un sudamericano, una joven atractiva, una anciana viuda, otra anciana y su marido, una madre soltera con un hijo adolescente y una hija en la universidad, y por último, un cuarentón divorciado, son quienes conforman la totalidad de los habitantes del edificio de la calle Berlín, número 109. A quienes también es necesario añadir a Gerard Tauste, un detective de baja, que aguarda que lo reincorporen al servicio o que le confirmen su retiro médico.

El detective, ha perdido recientemente a su compañero de fatigas Pep, policía como él. Gerard había recibido un mensaje de su amigo, antes de que muriera, pidiéndole que investigara algo que sucedía en el bloque de viviendas de la calle Berlín, 109. Desde entonces, y mientras lo reintegran o no al servicio activo, se dedica a merodear por los alrededores del edificio, tratando de hallar indicios que le ayuden a comprender la petición de su amigo Pep.
En los primeros capítulos nos presentan a cada uno de los personajes en su día a día, para que vayamos familiarizándonos con sus características y con sus existencias, la mayoría de ellas grises y monótonas. Los protagonistas tienen problemas que no son capaces de resolver por sí mismos. Gustavo acaba de llegar al bloque y se aburre esperando el encargo que tiene que realizar. A Gabriela no le gusta su trabajo, aunque gana mucho dinero con él. Encarna trabaja cuidando de ancianos y limpiando, mientras trata de que su hijo Álex, que coquetea con las drogas, no se meta en líos y que él y su otra hija, Sandra, la ayuden con las tareas de la casa. Doña Luisa está agotada de cuidar de su marido Zósimo que tiene Alzheimer y cada día que pasa está peor. María Eugenia dedica su jornada a ver la televisión y no ha salido de casa en los últimos meses. Emilio, después del divorcio, se encuentra deprimido, además de desempeñar un trabajo que odia y de soportar a un jefe que es poco menos que un tirano.(...)"

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