Mi reseña sobre esta serie que marcará una época en la ficción televisiva:

Breaking
Bad, 530 gramos (de papel) para serieadictos no rehabilitados (VV.AA., Errata Naturae 2013), es un volumen compuesto por un total de
diecisiete ensayos o artículos y una entrevista sobre diferentes aspectos de la
serie de televisión de la cadena americana AMC.
Como varios de los contenidos tratan asuntos muy específicos dentro de las
tramas de la serie, resultará complicado no revelar detalles importantes de
estas, así que si no habéis terminado de ver la serie, os recomiendo que no
sigáis leyendo.
El
libro viene envuelto en una cubierta de color azul (como no podía ser menos,
hablando de Breaking Bad), con dos ilustraciones de Walter White, personaje
principal, caracterizado como lo vemos muy al comienzo de la serie, y después
con el traje de protección química con el que cocina metanfetamina. El diseño
es de David Sánchez colaborador
habitual de la editorial y responsable de sus portadas.
Errata Naturae ya ha publicado otros volúmenes
dedicados a productos de la cultura popular y en especial a series de
televisión como Teleshakespeare (Jorge
Carrión, Errata Naturae 2011), Los Soprano Forever (VV.AA, Errata
Naturae 2009), The Wire (VV.AA, Errata Naturae 2010), Juego de Tronos (VV.AA,
Errata Naturae 2012), Walking Dead (VV.AA, Errata Naturae
2012). De la misma forma que en otras entregas de la colección, en Breaking Bad, se opta por la traducción
de unos cuantos contenidos foráneos; una entrevista al creador y productor
ejecutivo de la serie Vince Gilligan;
y el libro se completa con varias colaboraciones de autores españoles.
Desde
la introducción al libro, «Descomponiendo Breaking Bad», Víctor Hernández-Santaolalla y Sergio
Cobo Durán, responsables de la edición nos explican su razón de ser y abren
la puerta a la entrega final de Breaking Bad, pues como sucede con todos los
artículos, están escritos antes de la emisión de esta.
En
el primer ensayo, titulado «Malas decisiones. Por qué Breaking Bad gana a The Wire y a Los Soprano», Chuck
Klosterman trata de convencernos, con unos argumentos muy poco sólidos para
mi gusto, sobre las cualidades de la ficción de AMC sobre otras, como Mad Men, su compañera de cadena y The
Wire y Los Soprano de HBO.
«Adversus
White. Tres objeciones de amor y una ovación desesperada» de Iván de los Ríos, trata del monstruo interior contra el que lucha y
juguetea Walter White hasta convertirse en el oscuro señor Heisenberg. También critica esas selecciones de mejores series que
suelen aparecer cada cierto tiempo y aprovecha para lanzarle una sutil puya al
autor del escrito anterior. En la conclusión se dice que: Breaking Bad es el relato de un hombre que se engaña a sí mismo. (p.41).
«¿Cocinar coloca a Walt
en el lado de los malos?», escrito por Greg
Litman. En este artículo el autor trata de llegar a la conclusión de si el
hecho de fabricar droga convierte al personaje de Walter White en malvado. La
droga que fabrica Walt es cristal de metanfetamina, muy adictiva y que produce
unos daños y complicaciones muy serios a sus consumidores. Por lo tanto, si el
cristal le jode la vida a la gente (Meth=Death,
p.46), es decir, es malo; luego, quien lo fabrica también debe serlo. Y que
a pesar de la responsabilidad que se quita de encima el personaje, se mantiene
al margen para conseguir sus objetivos: él solo se dedica a cocinar la droga. Así pues los terribles
efectos de consumir este estupefaciente recaerían de forma exclusiva en quien
decide tomarla.
Según
Hank Schraeder, el cuñado de Walt —agente
de la DEA, la organización federal
americana que se dedica a la lucha contra las drogas—, los buenos son quienes
necesitan protección. En cambio, los malos son: los cabrones a quienes hay que meter en cintura a palos (p.45).
Después,
nos dicen que cocinar es moralmente
inaceptable, porque se conocen los efectos y las consecuencias que tiene la
comercialización de esa droga. Walt pretende pasar desapercibido, no actuar de
forma directa. Pero esta inacción ha costado la vida de algún personaje: lo cual es moralmente repulsivo (p.55).
Queda demostrado entonces que, de forma directa o indirecta, el personaje es
capaz de matar a seres humanos.
Al
final, el autor indica que la problemática de las drogas en el sur de los
Estados Unidos se trata en la serie de una manera muy simple, poco realista y
que no se puede solucionar dividiendo a las personas implicadas en malos y
buenos.(...)
Puedes leer el resto de la crítica aquí.
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