
Joannes Salamanca, cabo del cuerpo de alguaciles, entre otras de sus obligaciones, tiene que ayudar a un Inquisidor en la resolución del crimen de un joven judío cabalista, perteneciente a una de la familias judías más poderosas del Imperio. El problema es que no se trata del primer judío de buena familia que ha sido asesinado. Joannes, el Inquisidor y la bella Rebeca, hermana del fallecido, pondrán en juego sus habilidades, conocimientos e influencias para dar con el paradero del asesino que va sembrando Madrid de cadáveres de cabalistas. El delicado equilibrio que mantiene cohesionado al Imperio es puesto en cuestión, las revueltas de los anarcolistas y las represiones convierten Madrid en poco menos que un lugar del que es mejor escapar.
Vaquerizo, en un soberbio ejercicio de imaginación y originalidad, nos cuenta esta narración policiaca, con la novedad del marco de la ucronía histórica. El protagonista resulta un personaje atractivo y bien esbozado, curtido en varias guerras como soldado y que maneja el revólver Villegas como nadie. Joannes no es todopoderoso y también se lleva algún que otro puñetazo y bala perdida, sin embargo, no duda ni un segundo en utilizar los trucos más sucios para vencer en una refriega. Lo cierto, es que resulta inevitable la comparación de Salamanca con Alatriste. Aunque a cada uno lo suyo, no tienen nada que ver el uno con el otro.
La trama de Danza de Tinieblas va avanzando despacio y en un par de capítulos, el personaje parece tan despistado como el propio lector. A pesar de ello, Vaquerizo encauza el argumento cuando parecía estar decayendo el interés y la acción. El último tramo de la novela, quizás, no se encuentre al mismo nivel que el resto de la obra. Pero, hay que admitir que hablamos de una novela muy ambiciosa, bien resuelta. Cabe destacar el magnífico manejo del lenguaje que trae a la memoria a los Clásicos del Siglo de Oro en un continuo esfuerzo por conseguir la palabra adecuada para cada pasaje.
Cualquier aficionado al género debería tener esta novela de Eduardo Vaquerizo entre las indispensables de los autores nacionales.
Danza de Tinieblas fue publicado en 2005 por Ediciones Minotauro y resultó finalista del Premio Minotauro.
©2007, Alejandro Guardiola
Comentarios
( La esperanza es lo último que se pierde)
la verás, la verás que para eso es tuya.
Y sí es una novela muy interesante, sobre todo por el polanteamiento ucrónico y lo bien escrita que está.