lunes, 16 de junio de 2014

Reseña Ácronos, antología steampunk vol.2, en Fantasymundo

Marchando una de vapor, artilugios y autómatas:

Portada Acronos 2Ácronos, antología steampunk vol. 2” (Tyrannosaurus Books) reúne la segunda convocatoria de relatos de temática steampunk, recopilados en este volumen, después del éxito del primero, de la misma editorial. Josué Ramos y Paulo César Ramírez han estado al cargo de la edición con una magnífica portada del artista Joe Day.

Pero, ¿qué es el steampunk? El prólogo de Pablo Begué sirve como una perfecta introducción a este subgénero o corriente, además de realizar un buen repaso de las obras encuadradas dentro del steampunk de autores españoles. Para quienes no sepan de qué trata esta palabreja, nació fruto de una broma sobre el término cyberpunk de la ciencia ficción. "Steampunk" fue acuñado por los denominados primeros autores de este subgénero en los años ochenta K.W. Jeter, James P. Blaylock y Tim Powers, pero que en lugar de representar un entorno futurista, estaría asentado en un supuesto siglo XIX alternativo en el que la Revolución Industrial habría alcanzado un desarrollo brutal y predominaría la tecnología basada en el carbón y las máquinas de vapor.

El primer relato de la antología pertenece a S.J. Chambers, autora invitada y una de las máximas exponentes de la corriente. En “La Venus de Great Neck” nos cuenta una historia centrada en un triángulo amoroso. Por un lado, nos encontramos al narrador de la historia Bill Moss, científico y al matrimonio Hollis. Él es micólogo y ella es artista. Moss y Eva Hollis han mantenido una relación desde hace tiempo. Pero han transcurrido unos doce años (en otra parte del texto pone veinte) sin que Moss supiera nada de los Hollis, pues éstos, han dejado de invitar a su grupo de amigos a las habituales fiestas que solían celebrar en su mansión. Cuando comienza el relato, Moss recibe una tarjeta firmada por Eva, en la que se le invita a un evento en casa de los Hollis. Y a partir de ese punto la cosa se complica. Tenemos uno de los elementos característicos del subgénero, que no es otro que los avances de la ciencia a cualquier precio. El cuento tiene más características que lo hacen más extraño, en el sentido de la palabra inglesa weird, que steampunk, pero como veremos en otros de los relatos, nos encontramos ante una selección poco convencional y muy original.

La siguiente historia es “Las hermosas Jaradalias” de Gloria T. Daudén. Nos habla sobre dos hermanas gemelas que debido a las deformidades provocadas por una mutación, de sus espaldas nacen una suerte de huesos que se asemejan a alas. Jara y Dalia pertenecen a lo que hoy en día denominaríamos un freakshow, una suerte de circo de fenómenos extraños, en el que el Marqués lleva la voz cantante. Además del ambiente weird del cuento parecido a la serie Carnivàle, existe una lucha por la libertad de las protagonistas que viven en una esclavitud, porque el Marqués dispone de ellas a su antojo. El cuento está repleto de situaciones grotescas y bizarras, de nuevo en el sentido inglés de la palabra, y Gloria logra que una historia muy pequeñita, la de las dos gemelas, nos emocione. Me recordó a un relato de Paolo Bacigalupi y no pueden negarse las referencias a Doctor Who.

De cómo perdí la cabeza de mi padre”, de Eduardo Vaquerizo. El autor madrileño es ya un referente en cuanto al steampunk escrito en castellano gracias a su “Danza de Tinieblas”, reeditada recientemente por Sportula, junto a una segunda parte de la misma: “Memoria de Tinieblas”. El cuento podría definirse como una especie de space opera steampunk, si me permitís el palabro. En un combate de naves espaciales, la protagonista se da cuenta de que el ataque a su carguero ha sido una treta para robarle un artículo para ella indispensable. Se trata de una aventura con mucha acción y gran cantidad de jerga técnica muy bien introducida por el autor, pues la tecnología es casi un personaje más. Me llama la atención que el revólver autopropulsado que posee la protagonista pueda ser un trasunto del Villegas que porta Joannes Salamanca en “Danza de Tinieblas”. Una historia muy entretenida en la que no se da un solo respiro al lector y que plantea cuestiones interesantes. Me gustaría leer otra historia ambientada en este universo que nos propone Eduardo Vaquerizo.

El silencio de Edith”, de Ángeles Mora. Nos plantea una historia clockpunk, es decir la variante del steampunk con artefactos, chismes y autómatas basados en mecanismos de relojería. En esta ocasión no conseguí conectar con el relato porque me recordó bastante a lo que se cuenta en “Las eternas” de Victoria Álvarez (ediciones Versátil). Así que no consiguió sorprenderme en el giro final del cuento, más por culpa mía, de mis lecturas previas, que por la narración misma.

Bajo la linterna” de Héctor Gómez Herrero. Se trata de una ambientación distópica en un futuro en el que se ha tenido que reconstruir la ¿ciudad estado?, después de una catástrofe nuclear. Los supervivientes se mueven entre los edificios que se han construido sobre los restos de la antigua ciudad, comunicándose estos mediante pasarelas y puentes de cuerdas. El protagonista es una suerte de mecánico que sabe arreglar la tecnología que viene de la época antigua. Uno de los distritos está asentado sobre una mina de carbón que utilizan para proveerse de energía. Nos introducen en el funcionamiento de esta nueva sociedad, gobernada por una férrea burocracia y dividida en estancos distritos. Los habitantes soportan la severa mano de un gobierno invisible y viven oprimidos por ella. Por eso, atisbamos un intento de revolución, de subversión de lo establecido. Sin duda, uno de los relatos más imaginativos y originales de la antología. El autor consigue trasladar al lector esa sensación de agobio y angustia del mundo gris y postnuclear en el que se desarrolla la historia. Es indispensable mencionar “1984”, pero también para mí “La estación de la calle Perdido” de China Miéville como referentes de este cuento (de La factoría de ideas)

“¿Están ahí?” por Cristina Puig. La historia de ambientación más bien victoriana, nos cuenta cómo un hombre que ha perdido a su mujer pretende ponerse en contacto con su espíritu por medio de un artefacto con el que es posible comunicarse con los muertos. Este cuento no me terminó de convencer, no me pareció demasiado emocionante e incluso me aburrí un poco al leerlo debido a una narrativa poco interesante y repetitiva.
En “Disparos en la niebla”, Pedro Moscatel nos narra la historia de una especie de cazarrecompensas en un futuro cercano y que va matando a una serie de científicos. Esa es la impresión que se nos da en un primer momento, en realidad, es una historia más cercana a Tim Powers en su “Las Puertas de Anubis”, pero el enfoque y el final resultan bien diferentes. Once de los doce científicos más prominentes del planeta están siendo asesinados y en el cuento se trata de descubrir quién es el ejecutor. Cuando lo hagamos, nos daremos cuenta de que la historia no es como nos cuentan y que existen otras realidades, quizás demasiado cercanas a la nuestra. Es posible que dependa demasiado de este giro final, pero ese acercamiento al punto culminante lo va haciendo de forma pausada y medida, por lo tanto, consigue su efecto por completo. Otro ejemplo de que no está todo escrito en cuanto al steampunk se refiere, y que está abierto a múltiples posibilidades.

Laya” de Josué Ramos. Un auténtico Spanish steampunk, con guardias civiles y todo. De hecho, hablaría de este cuento como de retro cyberpunk porque el autor nos introduce en una historia donde existen hombres con implantes y mejoras cibernéticas. El capitán Laya y Bruno, están enfrentados por un suceso ocurrido en el pasado y que ninguno de los dos puede olvidar, dando pie a un inevitable enfrentamiento. Quizás el único "pero" que se le puede atribuir a este relato, es que apenas se nos cuenta mucho de ese supuesto Imperio español. Josué se mueve muy bien en estas temáticas como ya ha demostrado en su novela “Lendaria” (de Dlorean ediciones) y “Laya” sirve de ejemplo de ello.

Un residuo de humanidad” por Luis Carbajales. Una mujer viaja con un guarda mecanoide como protección. En este texto se incide bastante en la cuestión de cuánto queda de humano en un constructo que es casi en su totalidad un cíborg, si este ser, artificial en su mayor parte, puede albergar los mismos sentimientos y sensaciones que un ser humano. Por lo demás el cuento es una escena de acción, sí, muy bien orquestada y que transmite la vorágine y la adrenalina del momento, pero demasiado breve y con una ambientación escasa como para valorarlo en su justa medida.

Jinetes de fuego” de Laura López Alfranca. Imaginad una Inglaterra victoriana en la que el deporte nacional no son las carreras de caballos, sino una especie de quidditch con dragones. El cuento nos habla de cómo viven los jinetes de esos dragones y el vínculo vitalicio que establecen con sus bestias. Los dragones y sus monturas se juntan en equipos, al igual en el fútbol (Chelsea, Arsenal) y combaten para robarle el tesoro al contrario. A mí me recordó en especial al cómic “Arrowsmith” de Kurt Busiek y Carlos Pacheco. Una vuelta de tuerca muy original al tema y a la ambientación steampunk, que quizá pierda un poco de fuerza hacia el final.

Puedes leerla completa en el siguiente enlace

jueves, 12 de junio de 2014

Reseña de Deuda de Sangre de Michael Connelly en Fantasymundo

Portada de Deuda de sangre, de Michael Connelly Nada mejor para aliviar el calor que ya nos agobia que la lectura de una buena novela policiaca:
“Deuda de sangre” (RBA, serie negra 2014), es una reedición de la novela de Michael Connelly, muy famosa por su adaptación cinematográfica con Clint Eastwood encarnando al protagonista. Connelly es uno de los maestros modernos de la literatura policiaca, aunque es más conocido por la serie de su personaje Harry Bosch.

Terry McCaleb es un exagente del FBI especializado en crímenes perpetrados por asesinos en serie. Como consecuencia del estrés producido por su actividad, sufrió una infección en el corazón que le obligó a necesitar un trasplante y a un retiro prematuro de su trabajo. En el comienzo de la novela, el autor nos muestra a un McCaleb que se encuentra en fase de recuperación después del trasplante y que se está tomando la vida con calma. Se encuentra dedicado a seguir las indicaciones de su doctora, a tomarse los medicamentos, a controlar sus constantes vitales, a restaurar el viejo barco que le dejó su padre, a pescar… En definitiva, ha abandonado la vorágine que significaba ser un agente de la ley persiguiendo criminales para dedicarse a actividades que no lo agobian y que le proporcionan una paz y un descanso con los que antes no contaba. Como es habitual en las novelas de género, esa falta de acción no durará demasiado.

Una mujer visita a McCaleb en su barco. Resulta que se trata de la hermana de Glory Torres, la mujer donante del órgano que lleva el protagonista en el pecho. Graciela, la hermana de Glory, le explica al exagente por qué razón se ha preocupado en buscarlo. Glory fue asesinada en un atraco a una tienda y piensa que el departamento de policía no está haciendo todo lo que debería para hallar al culpable y le pide su ayuda. McCaleb no se compromete a nada, al fin y al cabo su especialidad son los asesinos en serie. Solo le promete que hablará con los detectives encargados para averiguar en qué estado se encuentra el caso.

El elevado sentido de la justicia de McCaleb le obligará a seguir investigando más allá del punto que se había propuesto en un principio, como mera cortesía hacia la familia de la persona cuyo corazón porta en su interior. Descubrirá que los detectives de la policía no se han esforzado demasiado en su cometido. En el mundo de McCaleb no puede quedar un crimen impune si él puede evitarlo. Porque se lamenta de los asesinos en serie que no fue capaz de atrapar durante su carrera. En el sentido estricto es un ciudadano corriente, un civil, que no tiene placa, ni licencia de investigador, pero que conoce todos los vericuetos del sistema policial y de la ley.

Esas destrezas y ventajas le servirán para pasar por encima del departamento de policía de Los Ángeles, del departamento del sheriff, del mismo FBI… Por suerte, Terry McCaleb conserva buenas amistades e importantes contactos de su época de agente que siempre se encontrarán dispuestos a hacerle un favor, incluso poniendo su trabajo en riesgo.

Los detectives y agentes encargados del caso, perciben a McCaleb como un intruso desagradable que está metiendo las narices, poniendo en evidencia a la investigación oficial y sacando a la luz detalles o pistas que a ellos se les han pasado por alto. Así que debido a eso, recibirá una gran hostilidad por parte de quienes hace poco tiempo se encontraban en el mismo bando que él para combatir la delincuencia.

Poco a poco irá implicándose más en el caso, descubrirá otros crímenes y cabreará a bastante gente en el proceso. Contará con la ayuda de la detective del sheriff Jaye Winston, antigua colaboradora y con la que mantiene una buena relación profesional; con un viejo amigo en el departamento de balística del FBI, Vernon Carruthers; y con una especie de escudero y sidekick en la forma de su vecino de barco en el puerto, Buddy Lockridge, abnegado amigo que lleva a Terry de un lado a otro, porque él no puede conducir. También significa que el protagonista recuperará diferentes sensaciones olvidadas.

Por un lado, la inmersión en una investigación, concentrarse en encontrar un indicio en fotografías, vídeos e informes; la adrenalina y la vorágine que tan perjudiciales resultan para el recién trasplantado, al estar a punto de dar un paso hacia adelante por haber descubierto una nueva pista… Además, en la parte personal, McCaleb se encontrará en una posición en la que tiene sentimientos hacia una persona especial, y para que ello fructifique, necesita encontrar al culpable del asesinato de Glory Torres, aunque sea lo último que haga en su vida.

 
Puedes leerla completa en el siguiente enlace.