viernes, 9 de diciembre de 2011

Derecha, no, esa no, tu otra derecha

Sí, amigos. La ineptitud humana alcanza límites insospechados, nada nuevo, ¿no? A algunos jóvenes, más jóvenes que yo, habría que ponerles en repetición aquellas piezas de Barrio Sésamo donde Coco, peludo azul entrañable donde los haya, enseñaba a los niños cosas tan simples, pero tan difíciles a ciertas edades como derecha e izquierda, arriba y abajo, aquí y allí. Vamos esas menudencias sin las que resulta posible moverse en el mundo de verdad de hoy en día. Algunos crecieron sin saber diferenciar su izquierda y su derecha, por lo que se me abren las carnes tan solo de pensar cómo pueden tener el carnet de conducir y no provocar accidentes a diario. Ya se sabe, si siempre han creído que izquierda era derecha, es una deficiencia que se lleva mal con el tráfico, por lo menos en España y en la mayoría de países civilizados, en Gran Bretaña y alguna de sus ex-colonias no, claro. Por lo cual, me repatea los testículos al pensar que un inepto es contratado para desempeñar un trabajo que se basa en conocer las direcciones, izquierda, derecha, centro. Si se pone una dirección, indicando claramente "derecha", quiere decir a la derecha de uno, del número indicado. Es decir, una persona cabal, me refiero a aquella que asistió entusiasmada a las enseñanzas de Coco y las aplica en su vida diaria de forma correcta, (tampoco es tan difícil), primero localiza la calle de la dirección indicada. Correcto, tenemos la calle. Después, comprueba el número de portal, asegurándose que se encuentra en la acera adecuada, no muchos recuerdan que un lado de la calle tiene los números pares y el otro los impares, cuidado; si hablamos de una plaza resulta mucho más complicado, no es el caso. Correcto número del portal. Además, se trata de un local comercial, luego nos ponen "bajo". Con lo cual ya no buscaremos el portal de dicho número, sino cualquier bajo o similar que se le parezca próximo al portal. Si solo hay dos locales, que podríamos calificar como "bajo" anejos al portal de marras y nos dicen "derecha", pues hay que dirigirse al que está a la derecha del portal marcado con el número indicado, no, tu otra derecha, eso. Muy bien. ¿Es tan difícil? ¿A que no?

Pues dos veces, el mismo repartidor se ha confundido esta tarde en entregarme mis paquetes. Dos. La primera ha puesto "cerrado/ausente" en el seguimiento, evidentemente se trataba del bajo izquierda, un negocio a cinco metros (exagerando) de la puerta abierta (y con las luces encendidas) del mío. Después tras llamada oportuna a la oficina de la mensajería, nuestro amigo ha vuelto para entregarme solo uno de los dos paquetes que tenía para mí, porque tras preguntarle ha dicho que no tenía nada más. Evidentemente el código de seguimiento contradecía el parlamento del pollo. Así que, un poco hasta los cojones, para que negarlo, realizo segunda llamada a oficina de mensajería, para decirme muy amablemente que "no se ha debido dar cuenta el chico" que tenía otro paquete para mí. Cualquier solución para que vuelva y me entregue mi cosa, imposible (viernes por la tarde, qué queremos) y que hasta el lunes no me lo pueden entregar. Correcto. Pues reclamación al canto, a la empresa de mensajería y a la empresa que me vendió el producto.

Todo por no saber en que lado está la derecha, no, tu otra derecha. Eso. Y por no dedicar unos segundos a leer la dirección del envío.

Actualización: mientras subía esta entrada he recibido un correo de la empresa que me vendió el producto, indicándome que me reembolsan en mi cuenta los gastos de envío. Eso es atención al cliente. Aún estoy esperando una disculpa por parte de la empresa de mensajería.

2 comentarios:

Guillem López dijo...

quemado te veo, jeje. Estas cosas pasan. Lo mejor es reclamación al canto y paciencia ;-)

Alex dijo...

No lo sabes tú bien, chico. Si pillo al repartidor después de comprobar que se había dejado un paquete, lo hago virutas.

Eso sí, reclamad hijos míos. Mano de santo.