viernes 30 de octubre de 2009

Feliz Noche de Difuntos (o Halloween)

Os deseo a todos feliz noche de difuntos. Tened cuidado con las brujas, aparecidos, fantasmas y demás criaturas sobrenaturales que pulularán esta noche a partir de las doce. Todos sabemos que lo que ahora es aceptado como una fiesta religiosa, enmascara una antigua celebración pagana, en concreto la festividad celta de Samhein.

Animo desde aquí a que esta noche os dediqueis a pasar un poquito de miedo, leyendo una novela terrorífica o viendo una película que os ponga los pelos de punta. Yo, por mi parte lo haré. Para celebrarlo os dejo el texto completo del Monte de las Ánimas de nuestro inmortal Bécquer, uno de los relatos que me sorprendieron cuando empezaba a iniciarme por los caminos del terror.


El Monte de las Ánimas (leyenda soriana)
Gustavo Adolfo Bécquer


La noche de difuntos me despertó a no sé qué hora el doble de las campanas; su tañido monótono y eterno me trajo a las mientes esta tradición que oí hace poco en Soria.

Intenté dormir de nuevo; ¡imposible! Una vez aguijoneada, la imaginación es un caballo que se desboca y al que no sirve tirarle de la rienda. Por pasar el rato me decidí a escribirla, como en efecto lo hice.

Yo la oí en el mismo lugar en que acaeció, y la he escrito volviendo algunas veces la cabeza con miedo cuando sentía crujir los cristales de mi balcón, estremecidos por el aire frío de la noche.

Sea de ello lo que quiera, ahí va, como el caballo de copas.

I

-Atad los perros; haced la señal con las trompas para que se reúnan los cazadores, y demos la vuelta a la ciudad. La noche se acerca, es día de Todos los Santos y estamos en el Monte de las Ánimas.

-¡Tan pronto!

-A ser otro día, no dejara yo de concluir con ese rebaño de lobos que las nieves del Moncayo han arrojado de sus madrigueras; pero hoy es imposible. Dentro de poco sonará la oración en los Templarios, y las ánimas de los difuntos comenzarán a tañer su campana en la capilla del monte.

-¡En esa capilla ruinosa! ¡Bah! ¿Quieres asustarme?

-No, hermosa prima; tú ignoras cuanto sucede en este país, porque aún no hace un año que has venido a él desde muy lejos. Refrena tu yegua, yo también pondré la mía al paso, y mientras dure el camino te contaré esa historia.

Los pajes se reunieron en alegres y bulliciosos grupos; los condes de Borges y de Alcudiel montaron en sus magníficos caballos, y todos juntos siguieron a sus hijos Beatriz y Alonso, que precedían la comitiva a bastante distancia.

Mientras duraba el camino, Alonso narró en estos términos la prometida historia:

-Ese monte que hoy llaman de las Ánimas, pertenecía a los Templarios, cuyo convento ves allí, a la margen del río. Los Templarios eran guerreros y religiosos a la vez. Conquistada Soria a los árabes, el rey los hizo venir de lejanas tierras para defender la ciudad por la parte del puente, haciendo en ello notable agravio a sus nobles de Castilla; que así hubieran solos sabido defenderla como solos la conquistaron.

Entre los caballeros de la nueva y poderosa Orden y los hidalgos de la ciudad fermentó por algunos años, y estalló al fin, un odio profundo. Los primeros tenían acotado ese monte, donde reservaban caza abundante para satisfacer sus necesidades y contribuir a sus placeres; los segundos determinaron organizar una gran batida en el coto, a pesar de las severas prohibiciones de los clérigos con espuelas, como llamaban a sus enemigos.

Cundió la voz del reto, y nada fue parte a detener a los unos en su manía de cazar y a los otros en su empeño de estorbarlo. La proyectada expedición se llevó a cabo. No se acordaron de ella las fieras; antes la tendrían presente tantas madres como arrastraron sendos lutos por sus hijos. Aquello no fue una cacería, fue una batalla espantosa: el monte quedó sembrado de cadáveres, los lobos a quienes se quiso exterminar tuvieron un sangriento festín. Por último, intervino la autoridad del rey: el monte, maldita ocasión de tantas desgracias, se declaró abandonado, y la capilla de los religiosos, situada en el mismo monte y en cuyo atrio se enterraron juntos amigos y enemigos, comenzó a arruinarse.

Desde entonces dicen que cuando llega la noche de difuntos se oye doblar sola la campana de la capilla, y que las ánimas de los muertos, envueltas en jirones de sus sudarios, corren como en una cacería fantástica por entre las breñas y los zarzales. Los ciervos braman espantados, los lobos aúllan, las culebras dan horrorosos silbidos, y al otro día se han visto impresas en la nieve las huellas de los descarnados pies de los esqueletos. Por eso en Soria le llamamos el Monte de las Ánimas, y por eso he querido salir de él antes que cierre la noche.

La relación de Alonso concluyó justamente cuando los dos jóvenes llegaban al extremo del puente que da paso a la ciudad por aquel lado. Allí esperaron al resto de la comitiva, la cual, después de incorporárseles los dos jinetes, se perdió por entre las estrechas y oscuras calles de Soria.

II

Los servidores acababan de levantar los manteles; la alta chimenea gótica del palacio de los condes de Alcudiel despedía un vivo resplandor iluminando algunos grupos de damas y caballeros que alrededor de la lumbre conversaban familiarmente, y el viento azotaba los emplomados vidrios de las ojivas del salón.

Solas dos personas parecían ajenas a la conversación general: Beatriz y Alonso: Beatriz seguía con los ojos, absorta en un vago pensamiento, los caprichos de la llama. Alonso miraba el reflejo de la hoguera chispear en las azules pupilas de Beatriz.

Ambos guardaban hacía rato un profundo silencio.

Las dueñas referían, a propósito de la noche de difuntos, cuentos tenebrosos en que los espectros y los aparecidos representaban el principal papel; y las campanas de las iglesias de Soria doblaban a lo lejos con un tañido monótono y triste.

-Hermosa prima -exclamó al fin Alonso rompiendo el largo silencio en que se encontraban-; pronto vamos a separarnos tal vez para siempre; las áridas llanuras de Castilla, sus costumbres toscas y guerreras, sus hábitos sencillos y patriarcales sé que no te gustan; te he oído suspirar varias veces, acaso por algún galán de tu lejano señorío.

Beatriz hizo un gesto de fría indiferencia; todo un carácter de mujer se reveló en aquella desdeñosa contracción de sus delgados labios.

-Tal vez por la pompa de la corte francesa; donde hasta aquí has vivido -se apresuró a añadir el joven-. De un modo o de otro, presiento que no tardaré en perderte... Al separarnos, quisiera que llevases una memoria mía... ¿Te acuerdas cuando fuimos al templo a dar gracias a Dios por haberte devuelto la salud que viniste a buscar a esta tierra? El joyel que sujetaba la pluma de mi gorra cautivó tu atención. ¡Qué hermoso estaría sujetando un velo sobre tu oscura cabellera! Ya ha prendido el de una desposada; mi padre se lo regaló a la que me dio el ser, y ella lo llevó al altar... ¿Lo quieres?

-No sé en el tuyo -contestó la hermosa-, pero en mi país una prenda recibida compromete una voluntad. Sólo en un día de ceremonia debe aceptarse un presente de manos de un deudo... que aún puede ir a Roma sin volver con las manos vacías.

El acento helado con que Beatriz pronunció estas palabras turbó un momento al joven, que después de serenarse dijo con tristeza:

-Lo sé prima; pero hoy se celebran Todos los Santos, y el tuyo ante todos; hoy es día de ceremonias y presentes. ¿Quieres aceptar el mío?

Beatriz se mordió ligeramente los labios y extendió la mano para tomar la joya, sin añadir una palabra.

Los dos jóvenes volvieron a quedarse en silencio, y volviose a oír la cascada voz de las viejas que hablaban de brujas y de trasgos y el zumbido del aire que hacía crujir los vidrios de las ojivas, y el triste monótono doblar de las campanas.

Al cabo de algunos minutos, el interrumpido diálogo tornó a anudarse de este modo:

-Y antes de que concluya el día de Todos los Santos, en que así como el tuyo se celebra el mío, y puedes, sin atar tu voluntad, dejarme un recuerdo, ¿no lo harás? -dijo él clavando una mirada en la de su prima, que brilló como un relámpago, iluminada por un pensamiento diabólico.

-¿Por qué no? -exclamó ésta llevándose la mano al hombro derecho como para buscar alguna cosa entre las pliegues de su ancha manga de terciopelo bordado de oro... Después, con una infantil expresión de sentimiento, añadió:

-¿Te acuerdas de la banda azul que llevé hoy a la cacería, y que por no sé qué emblema de su color me dijiste que era la divisa de tu alma?

-Sí.

-Pues... ¡se ha perdido! Se ha perdido, y pensaba dejártela como un recuerdo.

-¡Se ha perdido!, ¿y dónde? -preguntó Alonso incorporándose de su asiento y con una indescriptible expresión de temor y esperanza.

-No sé.... en el monte acaso.

-¡En el Monte de las Ánimas -murmuró palideciendo y dejándose caer sobre el sitial-; en el Monte de las Ánimas!

Luego prosiguió con voz entrecortada y sorda:

-Tú lo sabes, porque lo habrás oído mil veces; en la ciudad, en toda Castilla, me llaman el rey de los cazadores. No habiendo aún podido probar mis fuerzas en los combates, como mis ascendentes, he llevado a esta diversión, imagen de la guerra, todos los bríos de mi juventud, todo el ardor, hereditario en mi raza. La alfombra que pisan tus pies son despojos de fieras que he muerto por mi mano. Yo conozco sus guaridas y sus costumbres; y he combatido con ellas de día y de noche, a pie y a caballo, solo y en batida, y nadie dirá que me ha visto huir del peligro en ninguna ocasión. Otra noche volaría por esa banda, y volaría gozoso como a una fiesta; y, sin embargo, esta noche... esta noche. ¿A qué ocultártelo?, tengo miedo. ¿Oyes? Las campanas doblan, la oración ha sonado en San Juan del Duero, las ánimas del monte comenzarán ahora a levantar sus amarillentos cráneos de entre las malezas que cubren sus fosas... ¡las ánimas!, cuya sola vista puede helar de horror la sangre del más valiente, tornar sus cabellos blancos o arrebatarle en el torbellino de su fantástica carrera como una hoja que arrastra el viento sin que se sepa adónde.

Mientras el joven hablaba, una sonrisa imperceptible se dibujó en los labios de Beatriz, que cuando hubo concluido exclamó con un tono indiferente y mientras atizaba el fuego del hogar, donde saltaba y crujía la leña, arrojando chispas de mil colores:

-¡Oh! Eso de ningún modo. ¡Qué locura! ¡Ir ahora al monte por semejante friolera! ¡Una noche tan oscura, noche de difuntos, y cuajado el camino de lobos!

Al decir esta última frase, la recargó de un modo tan especial, que Alonso no pudo menos de comprender toda su amarga ironía, movido como por un resorte se puso de pie, se pasó la mano por la frente, como para arrancarse el miedo que estaba en su cabeza y no en su corazón, y con voz firme exclamó, dirigiéndose a la hermosa, que estaba aún inclinada sobre el hogar entreteniéndose en revolver el fuego:

-Adiós Beatriz, adiós... Hasta pronto.

-¡Alonso! ¡Alonso! -dijo ésta, volviéndose con rapidez; pero cuando quiso o aparentó querer detenerle, el joven había desaparecido.

A los pocos minutos se oyó el rumor de un caballo que se alejaba al galope. La hermosa, con una radiante expresión de orgullo satisfecho que coloreó sus mejillas, prestó atento oído a aquel rumor que se debilitaba, que se perdía, que se desvaneció por último.

Las viejas, en tanto, continuaban en sus cuentos de ánimas aparecidas; el aire zumbaba en los vidrios del balcón y las campanas de la ciudad doblaban a lo lejos.

III

Había pasado una hora, dos, tres; la media noche estaba a punto de sonar, y Beatriz se retiró a su oratorio. Alonso no volvía, no volvía, cuando en menos de una hora pudiera haberlo hecho.

-¡Habrá tenido miedo! -exclamó la joven cerrando su libro de oraciones y encaminándose a su lecho, después de haber intentado inútilmente murmurar algunos de los rezos que la iglesia consagra en el día de difuntos a los que ya no existen.

Después de haber apagado la lámpara y cruzado las dobles cortinas de seda, se durmió; se durmió con un sueño inquieto, ligero, nervioso.

Las doce sonaron en el reloj del Postigo. Beatriz oyó entre sueños las vibraciones de la campana, lentas, sordas, tristísimas, y entreabrió los ojos. Creía haber oído a par de ellas pronunciar su nombre; pero lejos, muy lejos, y por una voz ahogada y doliente. El viento gemía en los vidrios de la ventana.

-Será el viento -dijo; y poniéndose la mano sobre el corazón, procuró tranquilizarse. Pero su corazón latía cada vez con más violencia. Las puertas de alerce del oratorio habían crujido sobre sus goznes, con un chirrido agudo prolongado y estridente.

Primero unas y luego las otras más cercanas, todas las puertas que daban paso a su habitación iban sonando por su orden, éstas con un ruido sordo y grave, aquéllas con un lamento largo y crispador. Después silencio, un silencio lleno de rumores extraños, el silencio de la media noche, con un murmullo monótono de agua distante; lejanos ladridos de perros, voces confusas, palabras ininteligibles; ecos de pasos que van y vienen, crujir de ropas que se arrastran, suspiros que se ahogan, respiraciones fatigosas que casi se sienten, estremecimientos involuntarios que anuncian la presencia de algo que no se ve y cuya aproximación se nota no obstante en la oscuridad.

Beatriz, inmóvil, temblorosa, adelantó la cabeza fuera de las cortinillas y escuchó un momento. Oía mil ruidos diversos; se pasaba la mano por la frente, tornaba a escuchar: nada, silencio.

Veía, con esa fosforescencia de la pupila en las crisis nerviosas, como bultos que se movían en todas direcciones; y cuando dilatándolas las fijaba en un punto, nada, oscuridad, las sombras impenetrables.

-¡Bah! -exclamó, volviendo a recostar su hermosa cabeza sobre la almohada de raso azul del lecho-; ¿soy yo tan miedosa como esas pobres gentes, cuyo corazón palpita de terror bajo una armadura, al oír una conseja de aparecidos?

Y cerrando los ojos intentó dormir...; pero en vano había hecho un esfuerzo sobre sí misma. Pronto volvió a incorporarse más pálida, más inquieta, más aterrada. Ya no era una ilusión: las colgaduras de brocado de la puerta habían rozado al separarse, y unas pisadas lentas sonaban sobre la alfombra; el rumor de aquellas pisadas era sordo, casi imperceptible, pero continuado, y a su compás se oía crujir una cosa como madera o hueso. Y se acercaban, se acercaban, y se movió el reclinatorio que estaba a la orilla de su lecho. Beatriz lanzó un grito agudo, y arrebujándose en la ropa que la cubría, escondió la cabeza y contuvo el aliento.

El aire azotaba los vidrios del balcón; el agua de la fuente lejana caía y caía con un rumor eterno y monótono; los ladridos de los perros se dilataban en las ráfagas del aire, y las campanas de la ciudad de Soria, unas cerca, otras distantes, doblan tristemente por las ánimas de los difuntos.

Así pasó una hora, dos, la noche, un siglo, porque la noche aquella pareció eterna a Beatriz. Al fin despuntó la aurora: vuelta de su temor, entreabrió los ojos a los primeros rayos de la luz. Después de una noche de insomnio y de terrores, ¡es tan hermosa la luz clara y blanca del día! Separó las cortinas de seda del lecho, y ya se disponía a reírse de sus temores pasados, cuando de repente un sudor frío cubrió su cuerpo, sus ojos se desencajaron y una palidez mortal descoloró sus mejillas: sobre el reclinatorio había visto sangrienta y desgarrada la banda azul que perdiera en el monte, la banda azul que fue a buscar Alonso.

Cuando sus servidores llegaron despavoridos a noticiarle la muerte del primogénito de Alcudiel, que a la mañana había aparecido devorado por los lobos entre las malezas del Monte de las Ánimas, la encontraron inmóvil, crispada, asida con ambas manos a una de las columnas de ébano del lecho, desencajados los ojos, entreabierta la boca; blancos los labios, rígidos los miembros, muerta; ¡muerta de horror!

IV

Dicen que después de acaecido este suceso, un cazador extraviado que pasó la noche de difuntos sin poder salir del Monte de las Ánimas, y que al otro día, antes de morir, pudo contar lo que viera, refirió cosas horribles. Entre otras, asegura que vio a los esqueletos de los antiguos templarios y de los nobles de Soria enterrados en el atrio de la capilla levantarse al punto de la oración con un estrépito horrible, y, caballeros sobre osamentas de corceles, perseguir como a una fiera a una mujer hermosa, pálida y desmelenada, que con los pies desnudos y sangrientos, y arrojando gritos de horror, daba vueltas alrededor de la tumba de Alonso.

jueves 29 de octubre de 2009

Últimas Compras

Hace tiempo que no actualizaba con los últimos libros que he ido comprando y debido a que en el último mes me he gastado la pasta en bastantes, es obligación comentarlos un poco por aquí.

Fevre Dream (El Sueño del Fevre) de George R.R. Martin, una novela sobre vampiros, barcos fluviales y mucho, mucho vapor. Ambientada en los Estados Unidos antes de la guerra de Secesión.

Red Wolf Conspiracy (La Conspiración del Lobo Rojo) de Robert V.S. Reddick. En España está publicada por Alianza dentro de su colección Runas. Cuenta, lo que ocurre cuando el barco más grande y fastuoso de la Armada Real, desaparece sin dejar rastro.

The Whisperer in the Darkness (El Susurrador en la Oscuridad), recopilación de relatos de H.P. Lovecraft. Este lo compré por la curiosidad de leer al autor de terror en inglés, porque no tenía nada suyo en este idioma.

La Crónica de Nerdhos: La Estrella Oscura de Leonardo Ropero. En esta ocasión un libro de fantasía nacional, perteneciente a la nueva colección de Grupo Ajec, Excálibur Fantástica. Tuve el placer de acudir a la presentación del libro en Dos Hermanas y que el propio autor me lo firmara.

Historia Alternativa Vol.II, de varios autores entre ellos, John Scalzi o Ken McCleod. Un libro que recopila diferentes historias cortas con la temática de la ucronía o la historia alternativa.

El Libro del Cementerio de Neil Gaiman. Nueva novela del autor británico, dirigida a un público joven, aunque no por eso menos buena, ya que ganó el premio Hugo.

Hellraiser de Clive Barker. Lo conseguí porque venía el sábado pasado con el periódico y es uno de esos libros de terror que hay que leer.

Hyperion de Dan Simmons. No soy un apasionado de la ciencia ficción, pero cada vez más voy leyendo diferentes cosas y me apetecía conocer a este autor.

Pasajes de la Historia de Juan Antonio Cebrián. Hace tiempo seguía el programa de radio de La Rosa de los Vientos en Onda Cero y tras la muerte de su creador, quise tener esos pequeños momentos que dedicaba a episodios de la historia.

En la feria del libro antiguo y de ocasión me he comprado lo siguiente:

Nuestra Señora de las Tinieblas de Fritz Lieber. La edición no es que sea muy buena, pero la traducción es de Rafa Marín.

Noches de Nueva York de Eric Brown. Un relato futurista y cyberpunk. De los primeros libros que publicó Grupo Ajec.

Por último una versión anotada y en formato grande y tapa dura de El Hobbit de J.R.R. Tolkien. Es curioso porque incluye desde cartas del autor, cómo escribió algunos capítulos, ilustraciones originales del propio Tolkien, ilustraciones de los diferentes países donde se ha publicado, el origen de algunos de los nombres de los personajes. Un libro muy bonito.

Por último unas cosillas de autobombo. El martes pasado he estado en la tele, no tranquilos en un programa de la tele local. Me hicieron una entrevista y estuvimos hablando sobre el libro. Me divertí un montón y aprendí cómo se graba un programa para la tele. Muchas gracias a Raúl y a Sole por acordarse de mí, a Félix por invitarme y a Carlos, Manu, Luis y los demás componentes de Estudio 8. Se verá el próximo martes a las 21:30 en el Canal 8 de Salamanca.

En otro orden de cosas, pero relacionadas con el libro, José Miguel Vilar, le ha dedicado una entrada en su blog El Diablo me dijo a Sombras de una Vieja Raza. Gracias.

David Mateo anuncia en la Sombra de Grumm, la publicación en 2010 de su novela Herederos de la Alquimia.

domingo 25 de octubre de 2009

Novedades Grupo AJEC

Reproduzco la nota de prensa sobre las últimas novedades de Grupo AJEC:

Estimados amigos:

Os informamos que ya están a la venta las dos últimas novedades de la editorial AJEC:

El segundo volumen de nuestra serie “Historia Alternativa” que reúne novelas cortas, relatos y artículos de este apasionante género.

Y la novela “Artrópodos”, de Luis Montero.

Historia Alternativa Vol. 2:

¿Cómo se hubiera desarrollado la historia de la humanidad si los alemanes y los japoneses hubiesen ganado la Segunda Guerra Mundial?

¿O si la carrera espacial entre los Estados Unidos y la URSS hubiese seguido por otros caminos?

¿O si Edison hubiese sido el Presidente de los Estados Unidos?

¿O si en los años 50 hubiera estallado la Guerra Fría?

La Historia Alternativa (o Ucronía) es un género literario que pretende responder mediante la ficción a todas esas preguntas y muchas más que se plantean en un mundo tan cambiante e inestable como el nuestro.

Mediante algunos de los mejores escritores de la fantasía y ciencia-ficción actual, en este segundo Volumen de Historia Alternativa, contamos con siete apasionantes relatos acerca de un mundo que no pudo ser, todo ello complementado con varios estudios históricos y literarios que rematan este absorbente libro.

Se incluyen en el volumen los siguientes relatos:

El Frente Humano. Ken Macleod. Premio Sidewise 2001

Recuperando El Apollo 8. Kristine Kathryn Rusch. Finalista Premio Hugo 2007. Ganador del Premio Sidewise 2007

El Misterio Del Pacífico. Stephen Baxter. Finalista del Premio Sidewise 2006

Lo Desconocido. William Sanders. Premio Sidewise 1998. Finalista del Hugo y Nebula 1998

Los Ojos De América. Geoffrey A. Landis. Finalista del Premio Sidewise 2004

El Imperio Invisible. John Kessel. Finalista Del Premio Sidewise 2002

Misivas Del Futuro Posible 1: Resultados De Búsqueda De Historia Alternativa. John Scalzi. Finalista del Premio Sidewise 2007

También se incluyen cuatro artículos que ahondan en algunas de las historias y ayudan a dar una visión más globla de la propuesta del libro.


Artrópodos:

¿Conoce usted a Juan Onésimo 1? Permítame que le presente a Juan Onésimo 2. Seguro que le encantaría compartir una velada con Juan Onésino 3... Artrópodos es un thriller matemático, la historia de Juan Onésimo en su lucha por desenmascarar a los demás juanes de la serie. Pero también hay otro Artrópodos, un relato sobre la construcción de la identidad. Y aún hay más: Artrópodos es la primera novela claustrofóbico cómica plagada de insectos, equipos de exterminio y Museos Nacionales de Ciencias Naturales...

Quizá por ello, Artrópodos sea el e-book más descargado de la historia de Sedice.com, el portal de referencia español en el panorama de la ciencia ficción.

Hay más información en el blog del autor: http://cero23.com/

Luis Montero nació en Madrid en 1965. Después de vivir en Nueva York, Francfurt y Marrakech estudió Publicidad y Filosofía. Ha publicado ensayos sobre el futuro de la tecnología en la antología La Experiencia del Usuario. Murió en 2005 en extrañas circunstancias. Su cadáver fue encontrado dentro de una de las vitrinas de la Sala Museo Pro-Final. Aún nadie ha podido explicar su muerte.

Los libros se puede comprar en librerías y grandes superficies. Para más información se puede escribir a grupo_ajec@msn.com, y en la página web www.grupoajec.es

Fichas Técnicas:

Título: Historia Alternativa. Volumen II

Autor: Ken Mcleod; Kistine Kathryn Rusch; Stephen Baxter; William Sanders; Geoffrey A. Landis; John Kessel; John Scalzi

Traductor: Raúl Gonzálvez

Diseño De Portada: Estudio Ajec.

Precio: 15,95 Euros

Tamaño: 23x16 Cm

Páginas: 256

Isbn: 978-84-96013-61-2


Título: Artrópodos

Autor: Luis Montero

Formato: 22x15 Cm

Páginas: 154

Precio: 10 Euros

Isbn: 978-84-96013-65-0

Portada: Ana Trello

viernes 23 de octubre de 2009

En Hablando de Libros de Paco Illán Vivas

El infatigable Paco Illán Vivas publica hoy en su sección Hablando de Libros una entrevista que me hizo hace unas semanas:

Pregunta.- Su primera novela y finalista del premio Minotauro, en su tercera edición. ¿Cómo ocurre algo así?
Respuesta.- Sí, fue una auténtica sorpresa. Pues realmente no estoy muy seguro, me imagino que le gustó a quienes hicieron la selección previa de los manuscritos.


P.- Y sin embargo, el estar escogida entre las finalistas del Premio no le aseguró su publicación por la editorial que organiza el Premio. Aparte de mi opinión sobre los premios literarios, que no viene al caso, sí lo hace esa extraña política del grupo Planeta: publica sólo a los ganadores, en todo caso a los segundos, pero los finalistas lo tienen imposible en cualquier sello de su grupo.
R.- Supongo que eso se debe a políticas editoriales, pues al final de todo, publicar un libro es un negocio. Me imagino que a los responsables de Minotauro no les atraía la idea de publicar una novela de vampiros de un autor desconocido. Según me enteré más tarde por otras fuentes, al parecer, las publicaciones de los finalistas de ediciones anteriores del premio no habían alcanzado las ventas esperadas. También, pienso que se tenía que notar que se trataba de una novela de debut, con sus fallos y defectos, ante unas novelas de unos escritores consagrados en la literatura fantástica como Javier Negrete, que ganó el premio, Rafael Marín, que publicó, y Ángel Torres Quesada.


Lee el resto de la entrevista aquí.

También, en otra de sus bitácoras, La Cólera de Nebulos, Paco hace un comentario de Urnas de Jade: Mentiras de David Prieto:

Ya comenté, tras la primera entrega, que en Urnas de Jade “Nos adentraremos en un mundo que nunca existió, pero que ciertamente debería haber existido, en palabras de Lin Carter. Un universo fascinante, romántico, aventurero, donde todos los hombres son atractivos y heroicos, y todas las mujeres increíblemente hermosas. Un mundo de extraños monstruos, de siniestros magos y donde los dioses existen realmente”; y en esta segunda entrega se pondrá sobre la mesa todo cuando hace de una novela una fantasía capaz de evadirnos de la realidad durante unas horas.

domingo 18 de octubre de 2009

Reseñas y Críticas

Me gustaría dedicar esta entrada a varias reseñas, comentarios y críticas sobre el libro que han ido saliendo en internet en diferentes páginas especializadas. Algunas de ellas fueron publicadas hace unos meses, pero no ha sido hasta hace bien poco cuando las he encontrado.

En Fantasymundo por Eidian:
"El mérito del autor es que, a pesar de que los referentes vampíricos están ahí y en varias ocasiones son identificables, se lanza a la elaboración de algo nuevo."

En OcioZero por Patapalo:
"Finalmente, la prosa del autor presenta aspectos muy interesantes: no duda en marcar su propio estilo, no rehuye dejar su propia impronta y tiene un sentido de narrador nato."

En la web de Pedro Camacho:
"En fin, una muy recomendable novela que trata al vampiro de otra manera."

En Anika entre libros por Paco Illán Vivas:
"Ese trance que empujará a Meliot, el personaje de la novela que nos ocupa, a decantarse por una u otra opción: él está convencido de que el hábito de consumir sangre puede ir disminuyendo, pasando desde la más absoluta dependencia psicológica y física hasta una eterna ayuna; y la otra, quienes en su Raza opinan que los humanos somos únicamente vacas a las que hay que ordeñar, aunque sea en el gaznate."

El mismo comentario en Acantilados de Papel y La Cólera de Nébulos.

Por último me gustaría agradecer a la persona o personas que se hayan dedicado a meter una entrada de Sombras de una Vieja Raza en la Wikipedia.

Os animo a que leais enteros los comentarios, porque yo solo he entresacado las partes que mejor me dejaban.

Están todas recopiladas, junto a otras más antiguas, en la barra lateral de la página.

miércoles 14 de octubre de 2009

Sin tiempo

¿Ya estamos a 14 de Octubre? y yo con estos pelos. El blog sin actualizar, que últimamente estoy muy liado con el trabajo y cuando llego a casa no tengo ni ganas de hacer nada.
La cosa es, que mi socia está de baja por maternidad, así que lo que es trabajo de la academia (no clases) lo tengo que llevar yo solo, y es mucho. Tenemos más alumnos extranjeros que nunca, con todo lo que eso conlleva (trabajo). Facturas, altas de contrato, proveedores, comerciales, padres, alumnos, público en busca de información, confeccionar horarios (reiros de la versión más avanzada del Tetris), visitas al banco, a la gestoría... Eso sin contar el adaptarme al horario de mañana y tarde y mis propias clases, que no son pocas.

Además de eso, he terminado un capítulo bastante importante de la novela que me llevo entre manos desde hace tiempo. A alguno os he prometido pasarla, no faltaré a mi promesa, en breve te la envío, es que tenía que acabar este capítulo. Antes, contaba con el problema que no sabía hacia donde estaba yendo, pensando que quizás aburría con lo que contaba. Bien, pues releída, pulidas unas cosas, encaja y creo que puede funcionar bastante bien. Ahora estoy parado, no puedo continuar porque el capítulo siguiente me exige buscar documentación, alguna ya la tengo, solo que no la he podido leer todavía.

Nunca dejo de leer, pero quizás por pereza se me habían acumulado algunas cosas: he retomado Spiderman, no es que no me gustara, es que odio el dibujo de Chris Bachalo, no soporto al tío, no me gusta nada los monigotes que pinta, y encima me lo habían plantado en dos tomitos seguidos del trepamuros, así que acumulaba unos cinco o seis tomos sin leer. Ya me he puesto al día, lo mejor, quizás, aunque no tenga que ver con la historia principal es ese número de Flash Thompson en Irak, pero como siempre, los malos malísimos son los lugareños, eso desluce un poco un número estupendo. De mis lecturas comiqueras os recomiendo Locke & Key de Joe Hill (el autor de terror, hijo de tito King) y Gabriel Rodríquez al dibujo, un tebeo de terror, casa de fantasmas, en la que las llaves son muy importantes. En España está publicado por Panini.

Sobre libros os he contado que con tanto viaje he devorado Alarido de Dios de José Miguel Vilar-Bou. Una delicia que se lee muy bien. Es diferente a una novela de fantasía más clásica, sobre todo en el lenguaje y en el planteamiento. Aquí los buenos dicen coño, joder y cabrón, beben hasta la extenuación, follan cuando la guerra les permite un respiro, y alguno son adictos a las drogas. Los malos se llaman Demonios, aunque ellos llaman así al bando contrario, luego ni unos son tan bondadosos, ni los otros tan malvados. Es parecida a Los Navegantes en el sentido que nos muestra dos culturas en guerra y en que es una novela de fantasía. Ni el enfoque, ni el tratamiento de los personajes es parecido. A veces pasa de la primera persona del narrador a la tercera, sin que esto chirríe ni afecte a la historia, ni a como la cuenta. Esas son mis impresiones de lector. Lectura entretenida, es de esos libros que merecen la pasta que se paga por ellos por los buenos ratos que te hacen pasar.

Ahora estoy liado con Fevre Dream (El Sueño del Fevre), de Martin uno de los libros que compré en Londres. Lo vi y dije, sé que en español está descatalogado, que Gigamesh tiene intención de sacarlo... Entonces sin duda alguna me lo compré. Se trata de una narración que mezcla la historia con el terror. Nos cuenta el clima anterior a la Guerra de Secesión americana, a lo largo de los estados sureños, en concreto de aquellos surcados por el Mississippi, porque la historia va de los barcos de vapor que circulaban el río. Por el momento, me está gustando bastante y voy leyendo más rápido de lo que pensaba, cosa que no me suele suceder cuando lo hago en inglés.

Y me he liado con un relato para una antología, cuyo tema es versionar un cuento popular. Hay un tope en la fecha de entrega y voy fatal con el cuento. No me gusta nada, es lento, aburrido y creo estar liándome en aspectos que al lector le puedan resultar aburridos. Falta poco para la deadline el cuento no avanza, yo escribiendo este tocho de post, el cuento no avanza, David metiéndome prisa, el cuento no avanza...

Para que os hagais una idea de mi sentimiento de prisa: Pearl Jam versionando a Johnny Cash.

lunes 5 de octubre de 2009

65 Instantes y otros relatos


Copio y pego de la nota de prensa sobre la última antología de relatos de Grupo AJEC:

Estimados amigos:

Os informamos que ya está disponible la antología “65 INSTANTES Y OTROS RELATOS”, número 21 de la colección Albemuth. Se trata de la antología que recoge los mejores relatos recibidos en la VI edición del concurso “El Melocotón Mecánico”.
En esta ocasión, la antología se distribuye gratuitamente a través de internet en formato PDF. Se puede descargar desde la nueva página de la editorial GRUPO AJEC: www.grupoajec.es, en el enlace:

http://www.grupoajec.es/65_Instantes_Y_Otros_Relatos.pdf

En esta ocasión predominan los relatos de ciencia ficción, que van desde el hard, hasta la ciencia ficción con sabor más clásico; pero también encontramos relatos de fantasía, terror, o algunos que juegan en las fronteras entre géneros.


Los relatos que componen la antología son los siguientes:

El ganador por mayoría de la votación del jurado fue el relato que da nombre a la antología, “65 Instantes” de Rafael Avendaño Torres, un relato en el más puro estilo de la ciencia ficción clásica, que nos recuerda a eso relatos de la Edad Dorada de la ciencia ficción, aunque convenientemente modernizado.

“Highwayman” de David Prieto es todo lo contrario; ciencia ficción dura enmarcada en las técnicas narrativas más modernas. Una buena muestra del hacer del autor salmantino en diversos géneros (recordemos que es autor de “Urnas de Jade”, novela de fantasía épica editada por AJEC).

Fiel a lo que parece ser su cita habitual, Carlos Martínez Córdoba es por tercer año finalista con “Los Buenos Amigos” (“¿Te acuerdas?” y “El gesto” fueron sus anteriores relatos finalistas). Una historia realista que deriva de manera escalofriante a los dominios del terror más cercano. Justo antes de cerrar esta publicación, Martínez Córdoba ha sido el ganador del VII concurso, con el relato “Asuntos Familiares”.

Antonio Cebrián Berruga nos devuelve a la ciencia ficción de corte más clásico con “Un cuento chino”. Una turbadora narración de lo que bien podría ser un futuro no demasiado lejano.

En “C.N. Vandellós”, Alicia Sánchez Martínez, otra vieja conocida del concurso, se aleja de su habitual registro de terror para brindarnos un inquietante relato de ciencia ficción que aborda temas comunes, pero con un inimitable esencia de ciencia ficción española, eso que es tan difícil de conseguir.
El autor de la aplaudida novela “Los Navegantes”, José Miguel Vilar-Bou, (editada por AJEC) nos brinda en “El laberinto reflejado” un relato que, por calidad y ambientación, bien podría haber formado parte de los Cuentos de las 1001 Noches.

Otro tema clásico de la ciencia ficción, las naves generacionales, toma forma en “Horizonte” de Álvaro Bruno Aparicio. Un relato brillante que explora un tema tan común, evitando caer en los tópicos del mismo.

“Huitzilipotchli Tonight” de la mano de Alejandro Carneiro, es una ácida y divertida revisitación de los reality shows en un futuro seguramente no tan lejano.

“La amada inmóvil” del tándem José Luis Rubio y José Cuesta narra las peripecias de un celador nocturno de un museo de Historia Antigua, y su particular historia de amor entre esas paredes.

“Nueva Delhi fue un suburbio de Londres”, de Ignacia Segura especula con las posibilidades de otro clásico de la ciencia ficción: la teletransportación. Pero lejos de imaginar un futuro al estilo Star Trek, las cosas pueden ser muy diferentes.

“Setenta y tres segundos” de Daniel Pérez puede ser considerada la más surrealista de todas las que forman parte de la antología. El despegue de un cohete espacial, puede dar más vueltas de las previstas, y todo en algo más de un minuto. Un relato que pertenece a la antología “Mobymelville” que en breve verá la luz en AJEC.

La fantasía vuelve con “Tiempos remotos”, de José Manuel Sala, que nos plantea un mundo tan original como atractivo, con toques, también, de ciencia ficción.

Y para finalizar, Javier Omar Cabezudo en “Xiloeh” toma el género de terror y uno de sus referentes, como es el Dagón de Lovecraft, para darle un nuevo giro; y es que en un pueblecito de Uruguay no todo parece lo que es.


Ficha Ténica:

Título: 65 Instantes y Otros Relatos (V Antología El Melocotón Mecánico)
Autor: Varios Autores
Portada: Estudio AJEC
Precio: Descarga Gratuita
ISBN: 978-84-96013-51-3